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Un hombre le ofreció a su hija de doce años una propina si cortaba el césped del jardín. La muchacha puso manos a la obra con todo entusiasmo, y al anochecer había quedado perfectamente cortado todo el césped..., a excepción de una de las esquinas del mismo.
Cuando el padre le dijo que no podía darle la propina convenida, porque no había cortado todo el césped, ella le replicó que no le importaba, pero que no cortaría aquel trozo de césped.
Intrigado por conocer el motivo, el padre se acercó a examinar el lugar en cuestión y vio que, justamente en el centro de la zona que había quedado sin cortar, había un enorme sapo. La muchacha había sentido demasiada compasión como para atropellarlo con el cortacésped.
"Donde hay amor, hay desorden. El orden perfecto haría del mundo un cementerio"
"La oración de la rana", de Anthony de Mello
Le Dedico Este Cuento A "The Froggy", Mi Madrina De Blog; Si No Es Por Ella, Nunca Hubiera Creado Uno. Fue Mi Guía, Mi Inspiración, Mi Libro De Instrucciones Para Modificar Elementos De Mi Blog, Pero Sobre Todo, Es Mi Amiga.
jueves, 2 de noviembre de 2006
martes, 31 de octubre de 2006
Sonrisa
Es más fácil obtener lo que se desea con una sonrisa que con la punta de la espada (William Shakespeare)
A medida que el tren va disminuyendo su velocidad, me voy aproximando a él sin levantar la mirada del libro. El tren se detiene a la par que mi lectura. Levanto los ojos hacia el cristal de las puertas que están a punto de abrirse y la veo. No la conozco de nada, ni ella a mí. Nos estamos mirando. Se abren las puertas y me hago a un lado. No hemos dejado de mirarnos. Me sonríe, sale y me sonríe aún más. Me contagia la calidez de su sonrisa y se la devuelvo. Despacio, inicio la despedida adentrándome en el vagón. Las puertas se cierran, y con ellas, mi sueño.
A medida que el tren va disminuyendo su velocidad, me voy aproximando a él sin levantar la mirada del libro. El tren se detiene a la par que mi lectura. Levanto los ojos hacia el cristal de las puertas que están a punto de abrirse y la veo. No la conozco de nada, ni ella a mí. Nos estamos mirando. Se abren las puertas y me hago a un lado. No hemos dejado de mirarnos. Me sonríe, sale y me sonríe aún más. Me contagia la calidez de su sonrisa y se la devuelvo. Despacio, inicio la despedida adentrándome en el vagón. Las puertas se cierran, y con ellas, mi sueño.
domingo, 29 de octubre de 2006
Una hora más
Pierde una hora por la mañana y la estarás buscando todo el día (Richard Whately)
Hace cinco minutos, el reloj marcaba las 02:55 horas. Ahora son las 02:00 horas. Normal, hoy nos toca dormir una hora más, aunque muchos no la vamos a aprovechar...
En fin, que quería avisaros, simplemente para que no lo olvidárais por si mañana tenéis que ir a algún sitio y no podéis llegar tarde. ¡Saludos medio adormilados!
Hace cinco minutos, el reloj marcaba las 02:55 horas. Ahora son las 02:00 horas. Normal, hoy nos toca dormir una hora más, aunque muchos no la vamos a aprovechar...
En fin, que quería avisaros, simplemente para que no lo olvidárais por si mañana tenéis que ir a algún sitio y no podéis llegar tarde. ¡Saludos medio adormilados!
miércoles, 25 de octubre de 2006
"Destruyan esa maldita máquina"
El auténtico problema no es si las máquinas piensan, sino si lo hacen los hombres (Frederic Burrhus Skinner)
Logré inventar una máquina del tiempo. Quise retroceder media hora. No funcionó. Salí a pasear.
Desperté de mi siesta. Nervioso, me dirigí al ático. Probé la máquina por primera vez. No funcionó. Salí a pasear.
Al despertar de mi siesta, subí nerviosos al ático. Decidí estrenar la máquina. No funcionó. Salí a pasear.
…
Antes de volverme loco, pude escribir “destruyan esa maldita máquina”.
"Destruyan esa maldita máquina", de Acus.
Logré inventar una máquina del tiempo. Quise retroceder media hora. No funcionó. Salí a pasear.
Desperté de mi siesta. Nervioso, me dirigí al ático. Probé la máquina por primera vez. No funcionó. Salí a pasear.
Al despertar de mi siesta, subí nerviosos al ático. Decidí estrenar la máquina. No funcionó. Salí a pasear.
…
Antes de volverme loco, pude escribir “destruyan esa maldita máquina”.
"Destruyan esa maldita máquina", de Acus.
martes, 24 de octubre de 2006
Calabazas
¿Sufre más aquél que espera siempre que aquél que nunca esperó a nadie? (Pablo Neruda)
21:45 horas: Salí de la academia de inglés, pero aún no había llegado. Hacía fresquillo. Miré por el lugar por el que iba a venir, pero ni rastro de que fuera a llegar en unos minutos.
21:46 horas: Saqué el libro que me estaba leyendo "La espada de Joram II", para matar el tiempo.
21:55 horas: El tiempo me estaba matando a mí. Las manos empezaban a gemir de frío, pero me hice el duro con ellas, y las ignoré. Incluso las forcé para que fueran pasando las páginas del libro.
22:03 horas: Entiendo que hay que ser paciente en la vida, entiendo que un retraso lo puede tener todo el mundo, pero me empecé a impacientar. Sinceramente, tenía ganas de llegar a casa.
22:10 horas: Leer, lo que se dice leer, como que no. Yo estaba más pendiente de observar el final de la calle para ver si venía, que concentrado en leer el libro.
22:12 horas: Empecé a pensar que no iba a venir, dudaba de si irme o quedarme. ¿Me habrá dado calabazas?
22:14 horas: ¡Se va a enterar cuando venga! ¿Y si le ha pasado algo? Y mi móvil sin batería... ¡Bah! Seguro que se ha quedado charlando con algún "compañero"...
22:17 horas: ¡Ya era hora! Desde lejos, veo como sube la calle muy lentamente. Cuando llega a mi altura, se para bruscamente, abre las puertas, y por fin el autobús me engulle con su cálida garganta.
21:45 horas: Salí de la academia de inglés, pero aún no había llegado. Hacía fresquillo. Miré por el lugar por el que iba a venir, pero ni rastro de que fuera a llegar en unos minutos.
21:46 horas: Saqué el libro que me estaba leyendo "La espada de Joram II", para matar el tiempo.
21:55 horas: El tiempo me estaba matando a mí. Las manos empezaban a gemir de frío, pero me hice el duro con ellas, y las ignoré. Incluso las forcé para que fueran pasando las páginas del libro.
22:03 horas: Entiendo que hay que ser paciente en la vida, entiendo que un retraso lo puede tener todo el mundo, pero me empecé a impacientar. Sinceramente, tenía ganas de llegar a casa.
22:10 horas: Leer, lo que se dice leer, como que no. Yo estaba más pendiente de observar el final de la calle para ver si venía, que concentrado en leer el libro.
22:12 horas: Empecé a pensar que no iba a venir, dudaba de si irme o quedarme. ¿Me habrá dado calabazas?
22:14 horas: ¡Se va a enterar cuando venga! ¿Y si le ha pasado algo? Y mi móvil sin batería... ¡Bah! Seguro que se ha quedado charlando con algún "compañero"...
22:17 horas: ¡Ya era hora! Desde lejos, veo como sube la calle muy lentamente. Cuando llega a mi altura, se para bruscamente, abre las puertas, y por fin el autobús me engulle con su cálida garganta.
sábado, 21 de octubre de 2006
Dulce soñar
¬
Dulce soñar y dulce congojarme,
cuando estaba soñando que soñaba;
dulce gozar con lo que me engañaba,
si un poco más durara el engañarme.
Dulce no estar en mí, que figurarme
podía cuanto bien yo deseaba;
dulce placer, aunque me importunaba,
que alguna vez llegara a despertarme.
¡Oh sueño, cuánto más leve y sabroso
me fueras, si vinieras tan pesado,
que asentaras en mí con más reposo!
Durmiendo, en fin, fui bienaventurado;
y es justo en la mentira ser dichoso
quien siempre en la verdad fue desdichado.
"Dulce soñar", de Juan Boscán
Dulce soñar y dulce congojarme,
cuando estaba soñando que soñaba;
dulce gozar con lo que me engañaba,
si un poco más durara el engañarme.
Dulce no estar en mí, que figurarme
podía cuanto bien yo deseaba;
dulce placer, aunque me importunaba,
que alguna vez llegara a despertarme.
¡Oh sueño, cuánto más leve y sabroso
me fueras, si vinieras tan pesado,
que asentaras en mí con más reposo!
Durmiendo, en fin, fui bienaventurado;
y es justo en la mentira ser dichoso
quien siempre en la verdad fue desdichado.
"Dulce soñar", de Juan Boscán
jueves, 19 de octubre de 2006
Retórica
Hay dos cosas infinitas: El Universo y la estupidez humana (Albert Einstein)
Estando el otro día en los juzgados (no diré que eran los de Fuenlabrada, para que nadie se sienta identificado y/o herido), porque me disponía a solicitar un certificado de nacimiento (es que la gente nace, qué se le va a hacer), sucedió algo totalmente absurdo. Resulta que saqué el ticket para ver mi turno y era el número 13, me encanta ese número...
...y menos mal que me gusta, porque cuando yo estudiaba, mi instituto era el número 13 (por orden de construcción), y mi áula, era el áula número 13. Mi número de lista nunca fue el 13, qué pena. Mi instituto se llamaba Gabriel García Marquez, pero se le identificaba por su número...
...qué libro tan curioso escribió García Marquez, llamado "Crónicas de una muerte anunciada". Fue el primer libro que leí de este señor, y el único, pero me dejó un buen sabor de boca...
...los chicles Orbit son mis preferidos, sobre todo los de eucalipto, menta, clorofila o similar, ya que dejan la boca fresca. Se puede decir que soy un "chico-orbit", porque a veces parece que no estoy en este mundo, sino en otra galaxia, en otras órbitas...
...¡pobre Plutón! ¡Le han desterrado como planeta del sistema solar! Y pobre de aquellos que han nacido bajo el influjo de Plutón, el tarot ya no será lo mismo para ellos...
...cartas astrológicas, lectura de manos, tarot, adivinación del futuro por los posos del café, etc., son meros pasatiempos, donde la fiabilidad escasea, al menos desde mi punto de vista, no sé si habéis experimentado con estas cosillas y ha resultado ser cierto, pero hasta el día de hoy, para mí son divertimentos...
...y qué gracioso y absurdo fue lo que sucedió en los juzgados (no diré que son de Fuenlabrada), el día que fui a recoger un certificado de nacimiento..., ¡esta parte me suena un poco...! Es que era para encauzar lo que empecé a contar. (De hecho, esta introducción ha sido inspirada en un sketch del grupo argentino Les Luthiers; gracias Froggy por culturizarme).
Pues resulta que se van por el número 9. La chica de la ventanilla ve el número, le da al botón para avanzar un número más, ve el número 10 y a la milésima, cambia de nuevo y dice:
- "El onceee"
Veo a dos personas avanzar tranquilamente hacia la ventanilla, y detrás de ellos, un chico que avanza a paso rápido, que adelanta a la pareja y le dice de forma educada a la de la ventanilla:
- "¿Y qué pasa con el diez?"
- "¿De quién era?" - dice la de la ventanilla.
- "Mío" - le responde él. Y entonces se puso a atenderle.
¿Habéis descubierto lo absurdo de la pregunta? "¿De quién era?" A lo mejor la chica había pensado que el que le estaba preguntando por el número 10, era el que tenía el número 49, o quizá era un matemático famoso que no soportaba que la gente contara mal. Ambos pensamientos hubieran sido absurdos. Ante la pregunta del chico, "¿Y qué pasa con el 10?", un ciudadano algo inteligente sabría que esa persona tenía el número 10. Recuerdo que cuando la chica le hizo esa pregunta al chico, si yo hubiera estado en su lugar, me habría quedado absorto por la "gran capacidad de deducción que poseía", me habría quedado mudo, como si de una pregunta retórica se tratara.
Estando el otro día en los juzgados (no diré que eran los de Fuenlabrada, para que nadie se sienta identificado y/o herido), porque me disponía a solicitar un certificado de nacimiento (es que la gente nace, qué se le va a hacer), sucedió algo totalmente absurdo. Resulta que saqué el ticket para ver mi turno y era el número 13, me encanta ese número...
...y menos mal que me gusta, porque cuando yo estudiaba, mi instituto era el número 13 (por orden de construcción), y mi áula, era el áula número 13. Mi número de lista nunca fue el 13, qué pena. Mi instituto se llamaba Gabriel García Marquez, pero se le identificaba por su número...
...qué libro tan curioso escribió García Marquez, llamado "Crónicas de una muerte anunciada". Fue el primer libro que leí de este señor, y el único, pero me dejó un buen sabor de boca...
...los chicles Orbit son mis preferidos, sobre todo los de eucalipto, menta, clorofila o similar, ya que dejan la boca fresca. Se puede decir que soy un "chico-orbit", porque a veces parece que no estoy en este mundo, sino en otra galaxia, en otras órbitas...
...¡pobre Plutón! ¡Le han desterrado como planeta del sistema solar! Y pobre de aquellos que han nacido bajo el influjo de Plutón, el tarot ya no será lo mismo para ellos...
...cartas astrológicas, lectura de manos, tarot, adivinación del futuro por los posos del café, etc., son meros pasatiempos, donde la fiabilidad escasea, al menos desde mi punto de vista, no sé si habéis experimentado con estas cosillas y ha resultado ser cierto, pero hasta el día de hoy, para mí son divertimentos...
...y qué gracioso y absurdo fue lo que sucedió en los juzgados (no diré que son de Fuenlabrada), el día que fui a recoger un certificado de nacimiento..., ¡esta parte me suena un poco...! Es que era para encauzar lo que empecé a contar. (De hecho, esta introducción ha sido inspirada en un sketch del grupo argentino Les Luthiers; gracias Froggy por culturizarme).
Pues resulta que se van por el número 9. La chica de la ventanilla ve el número, le da al botón para avanzar un número más, ve el número 10 y a la milésima, cambia de nuevo y dice:
- "El onceee"
Veo a dos personas avanzar tranquilamente hacia la ventanilla, y detrás de ellos, un chico que avanza a paso rápido, que adelanta a la pareja y le dice de forma educada a la de la ventanilla:
- "¿Y qué pasa con el diez?"
- "¿De quién era?" - dice la de la ventanilla.
- "Mío" - le responde él. Y entonces se puso a atenderle.
¿Habéis descubierto lo absurdo de la pregunta? "¿De quién era?" A lo mejor la chica había pensado que el que le estaba preguntando por el número 10, era el que tenía el número 49, o quizá era un matemático famoso que no soportaba que la gente contara mal. Ambos pensamientos hubieran sido absurdos. Ante la pregunta del chico, "¿Y qué pasa con el 10?", un ciudadano algo inteligente sabría que esa persona tenía el número 10. Recuerdo que cuando la chica le hizo esa pregunta al chico, si yo hubiera estado en su lugar, me habría quedado absorto por la "gran capacidad de deducción que poseía", me habría quedado mudo, como si de una pregunta retórica se tratara.
domingo, 15 de octubre de 2006
Mi blog en un sólo instante
En dos palabras puedo resumir cuanto he aprendido acerca de la vida: Sigue adelante (Robert Lee Frost)
No hay nadie como tú, y a veces no te das cuenta de ello. Siempre habrá un hueco para ti en mi blog, para que dejen de exisitir esos lunes sin rutina. Yo sólo quiero que os sintáis especiales, que para tocar el cielo, me basta con leeros. Tuve suerte al descubrir la entrada en el jardín y encontrarme con el amor del doctor en filosofía, vosotros. Sí, he vuelto revuelto para que sigamos compartiendo música, un bien común. Reconozco que no estaba muy seguro de volver a veros, no estaba seguro de que vendríais; de algunos, la cara me suena, de otros no, pero espero que juntos formemos la más bella sonatina que se ha podido crear. Y lo bueno es que no necesitamos la moto o el coche para desplazarnos, ni tener que superar un curso de CCC, aunque en algunos casos las clases de inglés podrían ayudarnos. Es hora de vacunarse contra el aburrimiento, la soledad, o cualquier problema que tengamos. Pidamos a Dios y las galletas se multiplicarán si tenemos hambre..., ¡aaaayy!, si ha sido tu madre quien las ha comprado, ella, siempre con su ocio laboral, y sin oposiciones para aprender a ser madre. En fin, hagamos un mundo azul y rosa, que si mi primo fue un “Serrano” más, nosotros también podemos alcanzar nuestros sueños sin necesidad de escribir un soneto de tus vísceras. Contémonos nuestras historias para no dormir, porque yo no me voy a callar...
No hay nadie como tú, y a veces no te das cuenta de ello. Siempre habrá un hueco para ti en mi blog, para que dejen de exisitir esos lunes sin rutina. Yo sólo quiero que os sintáis especiales, que para tocar el cielo, me basta con leeros. Tuve suerte al descubrir la entrada en el jardín y encontrarme con el amor del doctor en filosofía, vosotros. Sí, he vuelto revuelto para que sigamos compartiendo música, un bien común. Reconozco que no estaba muy seguro de volver a veros, no estaba seguro de que vendríais; de algunos, la cara me suena, de otros no, pero espero que juntos formemos la más bella sonatina que se ha podido crear. Y lo bueno es que no necesitamos la moto o el coche para desplazarnos, ni tener que superar un curso de CCC, aunque en algunos casos las clases de inglés podrían ayudarnos. Es hora de vacunarse contra el aburrimiento, la soledad, o cualquier problema que tengamos. Pidamos a Dios y las galletas se multiplicarán si tenemos hambre..., ¡aaaayy!, si ha sido tu madre quien las ha comprado, ella, siempre con su ocio laboral, y sin oposiciones para aprender a ser madre. En fin, hagamos un mundo azul y rosa, que si mi primo fue un “Serrano” más, nosotros también podemos alcanzar nuestros sueños sin necesidad de escribir un soneto de tus vísceras. Contémonos nuestras historias para no dormir, porque yo no me voy a callar...
viernes, 13 de octubre de 2006
El Problema
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El problema no fue hallarte, el problema es olvidarte.
El problema no es tu ausencia, el problema es que te espero.
El problema, no es problema; el problema es que me duele.
El problema no es que mientas, el problema es que te creo.
El problema no es que juegues, el problema es que es conmigo.
Si me gustaste por ser libre, quién soy yo para cambiarte.
Si me quedé queriendo solo, cómo hacer para obligarte.
El problema no es quererte, es que tú no sientas lo mismo.
Y cómo deshacerme de ti si no te tengo,
cómo alejarme de ti si estás tan lejos,
cómo encontrarle una pestaña a lo que nunca tuvo ojos,
cómo encontrarle plataformas a lo que siempre fue un barranco,
cómo encontrar en la alacena los besos que no me diste.
Y cómo deshacerme de ti si no te tengo,
cómo alejarme de ti si estás tan lejos,
y es que el problema no es cambiarte,
el problema es que no quiero.
El problema no es que duela, el problema es que me gusta.
El problema no es el daño, el problema son las huellas.
El problema no es lo que haces, el problema es que lo olvido.
El problema no es que digas, el problema es lo que callas.
Y cómo deshacerme de ti si no te tengo,
cómo alejarme de ti si estás tan lejos;
El problema no fue hallarte, el problema es olvidarte.
El problema no es que mientas, el problema es que te creo.
El problema no es cambiarte, el problema es que no quiero.
El problema no es quererte, es que tú no sientas lo mismo.
El problema no es que juegues, el problema es que es conmigo.
"El Problema", de Ricardo Arjona
El problema no fue hallarte, el problema es olvidarte.
El problema no es tu ausencia, el problema es que te espero.
El problema, no es problema; el problema es que me duele.
El problema no es que mientas, el problema es que te creo.
El problema no es que juegues, el problema es que es conmigo.
Si me gustaste por ser libre, quién soy yo para cambiarte.
Si me quedé queriendo solo, cómo hacer para obligarte.
El problema no es quererte, es que tú no sientas lo mismo.
Y cómo deshacerme de ti si no te tengo,
cómo alejarme de ti si estás tan lejos,
cómo encontrarle una pestaña a lo que nunca tuvo ojos,
cómo encontrarle plataformas a lo que siempre fue un barranco,
cómo encontrar en la alacena los besos que no me diste.
Y cómo deshacerme de ti si no te tengo,
cómo alejarme de ti si estás tan lejos,
y es que el problema no es cambiarte,
el problema es que no quiero.
El problema no es que duela, el problema es que me gusta.
El problema no es el daño, el problema son las huellas.
El problema no es lo que haces, el problema es que lo olvido.
El problema no es que digas, el problema es lo que callas.
Y cómo deshacerme de ti si no te tengo,
cómo alejarme de ti si estás tan lejos;
El problema no fue hallarte, el problema es olvidarte.
El problema no es que mientas, el problema es que te creo.
El problema no es cambiarte, el problema es que no quiero.
El problema no es quererte, es que tú no sientas lo mismo.
El problema no es que juegues, el problema es que es conmigo.
"El Problema", de Ricardo Arjona
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