¬
Es un error que cometió Dios
al hacer las cosas.
Una equivocación sin remisión
ni vuelta de hoja.
Que cuanto más lo miro, más me pierdo
y no me importa;
se vaya el mundo al traste y no nos quede
ni una sombra.
No hay nadie como tú.
Es una ciencia tan exacta, inexplicable
a mis sentidos.
Una apariencia que no engaña, un espejismo
distraído.
Que cuanto más te miro más te quiero
y no me importa;
se muera el mundo entero y no nos quede
ni una sombra.
Porque desde que existes
no he vuelto a tropezar.
Si desde que te tengo
no tengo que temer,
porque desde que existes
no hay cartas que esconder,
ni luces que apagar,
no hay nada.
No hay nadie como tú.
Porque desde que existes
no he vuelto a tropezar.
Si desde que te tengo
no quiero nada más,
porque desde que existes
no hay cartas que esconder,
no hay tiempo que perder,
ni días que olvidar.
No hay nadie,
no hay nadie,
no hay nadie,
no hay nadie como tú.
"No hay nadie como tú", de Serena
jueves, 24 de noviembre de 2005
lunes, 21 de noviembre de 2005
Moto Vs. Coche
Ten paciencia, corazón, que es mejor, a lo que veo, deseo sin posesión, que posesión sin deseo (Ramón de Campoamor)
El viernes (de la semana pasada no, de la anterior) me apunté a la autoescuela, para sacarme el carnet A. La verdad es que el mundo de las motos es bastantes desconocido para mí, hasta que mi cuñado se compró una, y poco a poco ha ido creciendo mi vocabulario "motero". Mi deseo de conducir una moto, me llegó por primera vez, y de forma repentina en un atasco. Pero la idea la he meditado bien, no es un capricho.
En dicho atasco, el viernes por la mañana (en el puente de los Santos), tardé dos horas y media en llegar a mi destino..., tardando más, que si me voy un día a Valladolid. Los días normales de caravana tardo hora y cuarto, hora y media, y si no hubiera tráfico, o lo hubiera fluído, sólo tardaría 30 minutos. A parte de esa ventaja, las motos me empiezan a gustar, y bastante.
Prisa no tengo, se me está dando bien, y sé que antes pensaba en ella por necesidad, ahora, porque empiezo a desearla, tanto que, un poco más, y mi estómago sentiría esas mariposillas en el estómago como cuando Cupido te clava una flecha, bueno, si te la clava, no son mariposillas, es que tienes que ir al hospital más cercano a que te cierren la herida y lo que estás sintiendo es el shock.
Pues bien, he analizado minuciosamente la situación de las motos, (con relación a los coches) y siendo bastante crítico con ellas, he descubierto ciertas ventajas, en las que, quizás, nadie haya reparado. Son las siguientes:
1) Tienen aire acondicionado constante en invierno y es gratis la instalación.
2) Lleva una sauna de viaje en verano las 24 horas ininterrumpidas.
3) Jamás te podrías lesionar las manos subiendo y bajando la ventanilla, (o los dedos apretando el botoncito de elevar o bajar las ventanillas).
4) Las ventosidades no las va a degustar tu compañero...
5) Posee tecnología envolvente cuando llueve..., ¡parece tan real la lluvia que sientes que te estás mojando!
6) Aprendes más que si vieras documentales del National Geographic, pues vas conociendo la anatomía interna de los insectos cuando "estallan" contra la visera.
Si pudiera, subiría mi futura moto a mi futura casa y dormiría junto a ella...
El viernes (de la semana pasada no, de la anterior) me apunté a la autoescuela, para sacarme el carnet A. La verdad es que el mundo de las motos es bastantes desconocido para mí, hasta que mi cuñado se compró una, y poco a poco ha ido creciendo mi vocabulario "motero". Mi deseo de conducir una moto, me llegó por primera vez, y de forma repentina en un atasco. Pero la idea la he meditado bien, no es un capricho.
En dicho atasco, el viernes por la mañana (en el puente de los Santos), tardé dos horas y media en llegar a mi destino..., tardando más, que si me voy un día a Valladolid. Los días normales de caravana tardo hora y cuarto, hora y media, y si no hubiera tráfico, o lo hubiera fluído, sólo tardaría 30 minutos. A parte de esa ventaja, las motos me empiezan a gustar, y bastante.
Prisa no tengo, se me está dando bien, y sé que antes pensaba en ella por necesidad, ahora, porque empiezo a desearla, tanto que, un poco más, y mi estómago sentiría esas mariposillas en el estómago como cuando Cupido te clava una flecha, bueno, si te la clava, no son mariposillas, es que tienes que ir al hospital más cercano a que te cierren la herida y lo que estás sintiendo es el shock.
Pues bien, he analizado minuciosamente la situación de las motos, (con relación a los coches) y siendo bastante crítico con ellas, he descubierto ciertas ventajas, en las que, quizás, nadie haya reparado. Son las siguientes:
1) Tienen aire acondicionado constante en invierno y es gratis la instalación.
2) Lleva una sauna de viaje en verano las 24 horas ininterrumpidas.
3) Jamás te podrías lesionar las manos subiendo y bajando la ventanilla, (o los dedos apretando el botoncito de elevar o bajar las ventanillas).
4) Las ventosidades no las va a degustar tu compañero...
5) Posee tecnología envolvente cuando llueve..., ¡parece tan real la lluvia que sientes que te estás mojando!
6) Aprendes más que si vieras documentales del National Geographic, pues vas conociendo la anatomía interna de los insectos cuando "estallan" contra la visera.
Si pudiera, subiría mi futura moto a mi futura casa y dormiría junto a ella...
jueves, 10 de noviembre de 2005
Yo sólo quiero
¬
Yo solo quiero mirarte a los ojos, que tu alegría lleve el timón,
quitarle a tu mirada ese horizonte de escombros, prescindir de una vida sin tu olor.
Yo solo quiero verte subida cada mañana a un unicornio azul en mi colchón
y que no se disocien nunca tu cuerpo y mi cama y ser el portavoz de nuestra revolución.
Yo solo quiero el tic-tac de tu pecho para dar percusión a esta canción,
que la saliva sea el punto de encuentro y que el jurado de tu sangre falle a mi favor.
Yo solo quiero la banda sonora de tu alma para que escuchen en cada rincón,
que mis caricias no se tiren más por la ventana al ver que tu espalda no apareció.
Y que el corazón pueda cumplir su oficio y ser tan imprudente como exija el amor,
que lo único que quiero a estas horas es poner besos en cada paralelo y meridiano de tu cuerpo,
así que déjame creer que aun me quedan mil maneras de amarte coordinando mi oleaje y tus caderas.
Que lo único que quiero a estas horas es que tus besos emigren todos a los afluentes de mi cuerpo,
así que déjame creer que aun nos quedan primaveras y metamos este otoño en una caja de madera.
Yo solo quiero darte carnavales, que tu disfraz sea tu ropa interior
y ofrecerte un catálogo de besos en lugares donde tan solo alcanza el corazón.
Yo solo quiero empezar contigo un curso intensivo de quitarnos la ropa y el dolor
y que cada noche nos expliquemos los motivos de no exigir ninguna explicación.
Yo solo quiero un sobresaliente en las asignaturas de tu piel
y darle un listado de razones a la gente que expongan que quererse es un deber.
Yo solo quiero hacerle una bufanda a tu alma perderme entre tu falda y tu jersey,
irte a buscar cuando salgas de clase y mañana tomar tu pulso sin tocar tu piel.
"Yo sólo quiero", de Marwan (Del disco "Los hijos de las piedras")
Yo solo quiero mirarte a los ojos, que tu alegría lleve el timón,
quitarle a tu mirada ese horizonte de escombros, prescindir de una vida sin tu olor.
Yo solo quiero verte subida cada mañana a un unicornio azul en mi colchón
y que no se disocien nunca tu cuerpo y mi cama y ser el portavoz de nuestra revolución.
Yo solo quiero el tic-tac de tu pecho para dar percusión a esta canción,
que la saliva sea el punto de encuentro y que el jurado de tu sangre falle a mi favor.
Yo solo quiero la banda sonora de tu alma para que escuchen en cada rincón,
que mis caricias no se tiren más por la ventana al ver que tu espalda no apareció.
Y que el corazón pueda cumplir su oficio y ser tan imprudente como exija el amor,
que lo único que quiero a estas horas es poner besos en cada paralelo y meridiano de tu cuerpo,
así que déjame creer que aun me quedan mil maneras de amarte coordinando mi oleaje y tus caderas.
Que lo único que quiero a estas horas es que tus besos emigren todos a los afluentes de mi cuerpo,
así que déjame creer que aun nos quedan primaveras y metamos este otoño en una caja de madera.
Yo solo quiero darte carnavales, que tu disfraz sea tu ropa interior
y ofrecerte un catálogo de besos en lugares donde tan solo alcanza el corazón.
Yo solo quiero empezar contigo un curso intensivo de quitarnos la ropa y el dolor
y que cada noche nos expliquemos los motivos de no exigir ninguna explicación.
Yo solo quiero un sobresaliente en las asignaturas de tu piel
y darle un listado de razones a la gente que expongan que quererse es un deber.
Yo solo quiero hacerle una bufanda a tu alma perderme entre tu falda y tu jersey,
irte a buscar cuando salgas de clase y mañana tomar tu pulso sin tocar tu piel.
"Yo sólo quiero", de Marwan (Del disco "Los hijos de las piedras")
miércoles, 9 de noviembre de 2005
¡¡¡Aaaaayy!!!
No se ha llegado al colmo del dolor cuando se tiene aún fuerza para quejarse (Caballero de Bruix)
!!!Aaaaaaayyyy!!! ¡¡¡Aaaaayyyy!!! Estas han sido mis primeras palabras al levantarme, ¡aaay!, todavía estoy un poco resentido ¡aaayy!, es que ¡aaayy!, se me ha subido el gemelo ¡aay, aaay, aaay!
Sin embargo..., me ha surgido una idea que voy a tener que patentar... (A partir de ahora, hay que poner la voz, como si se tratase de un presentador del teleshopping, no digo teletienda, que sería hacer publicidad... ¡ups!) "¿Harto ya de que el despertador se duerma en los laureles?" "¿Harto de que llegue tarde al trabajo o a la universidad porque su pereza le ha ganado el pulso?" "Pues ahora, ya no tiene por qué preocuparse con DON-SUBIDÓN, un jarabe que, tomado después de cenar, hará que usted no se tenga que preocupar por lo que pueda suceder mañana, ya que le despertará tres horas antes de que suene el despertador, su propio gemelo al intentar escalar por su pierna, y ganas de volver a dormir, lo que se dice ganas, no va a volver a tener" (ni tampoco ganas de andar, ni de ir al trabajo, ni a la universidad, ni ganas de existir).
En fin, qué despertares más malos se dan en estos casos, cuando, por no gritar, te aferras a lo que tienes al lado (la almohada, la cortina, el peluche, la papelera de la habitación, la lámpara, la araña que siempre está en el rincón...), y el problema viene cuando no sabes si estirar la pierna, si encogerla..., porque hagas lo que hagas, ¡te va a doler un huevo! Bueno, mejor dicho..., ¡te va a doler un gemelo! Además es una situación en la que uno piensa (y es verídico) "por qué a mí, voy a morir, mierdaaaaa, aaay, aayy, "todo lo que he hecho por ti, fue una locura perderte...," aaay, aayy, Señor, si haces que se me pase esta tortura, ordenaré mi habitación..., pero cuando se pasa, sonríes maliciosamente porque tenías los dedos cruzados. De hecho, hay quien abre la ventana de su habitación porque piensa seriamente en tirarse como no se le pase el dolor.
!!!Aaaaaaayyyy!!! ¡¡¡Aaaaayyyy!!! Estas han sido mis primeras palabras al levantarme, ¡aaay!, todavía estoy un poco resentido ¡aaayy!, es que ¡aaayy!, se me ha subido el gemelo ¡aay, aaay, aaay!
Sin embargo..., me ha surgido una idea que voy a tener que patentar... (A partir de ahora, hay que poner la voz, como si se tratase de un presentador del teleshopping, no digo teletienda, que sería hacer publicidad... ¡ups!) "¿Harto ya de que el despertador se duerma en los laureles?" "¿Harto de que llegue tarde al trabajo o a la universidad porque su pereza le ha ganado el pulso?" "Pues ahora, ya no tiene por qué preocuparse con DON-SUBIDÓN, un jarabe que, tomado después de cenar, hará que usted no se tenga que preocupar por lo que pueda suceder mañana, ya que le despertará tres horas antes de que suene el despertador, su propio gemelo al intentar escalar por su pierna, y ganas de volver a dormir, lo que se dice ganas, no va a volver a tener" (ni tampoco ganas de andar, ni de ir al trabajo, ni a la universidad, ni ganas de existir).
En fin, qué despertares más malos se dan en estos casos, cuando, por no gritar, te aferras a lo que tienes al lado (la almohada, la cortina, el peluche, la papelera de la habitación, la lámpara, la araña que siempre está en el rincón...), y el problema viene cuando no sabes si estirar la pierna, si encogerla..., porque hagas lo que hagas, ¡te va a doler un huevo! Bueno, mejor dicho..., ¡te va a doler un gemelo! Además es una situación en la que uno piensa (y es verídico) "por qué a mí, voy a morir, mierdaaaaa, aaay, aayy, "todo lo que he hecho por ti, fue una locura perderte...," aaay, aayy, Señor, si haces que se me pase esta tortura, ordenaré mi habitación..., pero cuando se pasa, sonríes maliciosamente porque tenías los dedos cruzados. De hecho, hay quien abre la ventana de su habitación porque piensa seriamente en tirarse como no se le pase el dolor.
lunes, 7 de noviembre de 2005
¿Existen los lunes sin rutina?
El que domina su cólera, domina su peor enemigo (Confucio)
7:45 horas de la mañana. Salgo de casa como todos lunes. Arranco el coche como todos los lunes. Voy a la gasolinera a echar 15 euros de combustible Super 97, como todos los lunes. En la carretera, hay atasco, como todos los lunes, pero...
8:25 horas de la mañana. El coche empieza a dar una serie de "tirones" impropios. Cada vez que el coche se detiene, debido al atasco, se cala. A pesar de tirar del "started" (ese botón que quizá muchos ya no conozcan, que hace que la mezcla de gasolina sea mayor, por lo tanto más gasolina estás consumiendo) pero se sigue calando igual. Y también da igual que tenga la primera marcha puesta, como la segunda, o la tercera, los tirones los sigue haciendo. Me empiezo a preocupar, por si me dejara tirado, así que...
8:35 horas de la mañana. Cojo la primera salida que me encuentro. Como hay caravana, un tramo de 150 metros lo he recorrido en 25 minutos. Resultado: Caladas 15 - Rabietas 15, un justo empate, aunque Rabietas estuvo a punto de llevarse la victoria en el último momento, si no llega a ser porque el entrenador cambió de táctica. Del "rabia-ira-rabia", pasó a tener un "calma-resignación-jolín".
9:00 horas de la mañana. Llego a mi casita, y me quedo en casa un rato hasta que el coche se enfría. Bajo, abro el capó y lo reviso de arriba a abajo. Retoco y retoco, hasta que creo dar con el fallo. La batería, algo baja de agua. La lleno.
9:50 horas de la mañana. Arranco nuevamente el motor (hoy he tenido clase intensiva de arrancadas). Me dirijo nuevamente a la carretera. Otra vez los puñeteros espasmos que le dan al coche. Me doy la vuelta, y me dirijo a mi calle para aparcarlo y ponerlo en cuarentena, a ver si es que está resfriado o algo así. Va a cumplir 19 añitos en Febrero, ¡¡debería estar jovial!!
10:35 horas de la mañana. Decido ir en transporte, más concretamente en tren. ¡Puff! Hasta que ha llegado a Atocha el que pasa por Tres Cantos..., y luego, a punto de coger un taxi, porque hasta mi trabajo, no llega nada. Bueno, un autobús que pasa cada 40 min. Al final me ha recogido un hombre que trabaja en el King's College, donde trabajo yo. He llegado, he trabajado tres horas, y las que me falta, las iré recuperando.
Realmente estaba deseando llegar a mi trabajo, porque, seamos sinceros, lo que estresa, no es el trabajo..., ¡¡sino el viaje!!
7:45 horas de la mañana. Salgo de casa como todos lunes. Arranco el coche como todos los lunes. Voy a la gasolinera a echar 15 euros de combustible Super 97, como todos los lunes. En la carretera, hay atasco, como todos los lunes, pero...
8:25 horas de la mañana. El coche empieza a dar una serie de "tirones" impropios. Cada vez que el coche se detiene, debido al atasco, se cala. A pesar de tirar del "started" (ese botón que quizá muchos ya no conozcan, que hace que la mezcla de gasolina sea mayor, por lo tanto más gasolina estás consumiendo) pero se sigue calando igual. Y también da igual que tenga la primera marcha puesta, como la segunda, o la tercera, los tirones los sigue haciendo. Me empiezo a preocupar, por si me dejara tirado, así que...
8:35 horas de la mañana. Cojo la primera salida que me encuentro. Como hay caravana, un tramo de 150 metros lo he recorrido en 25 minutos. Resultado: Caladas 15 - Rabietas 15, un justo empate, aunque Rabietas estuvo a punto de llevarse la victoria en el último momento, si no llega a ser porque el entrenador cambió de táctica. Del "rabia-ira-rabia", pasó a tener un "calma-resignación-jolín".
9:00 horas de la mañana. Llego a mi casita, y me quedo en casa un rato hasta que el coche se enfría. Bajo, abro el capó y lo reviso de arriba a abajo. Retoco y retoco, hasta que creo dar con el fallo. La batería, algo baja de agua. La lleno.
9:50 horas de la mañana. Arranco nuevamente el motor (hoy he tenido clase intensiva de arrancadas). Me dirijo nuevamente a la carretera. Otra vez los puñeteros espasmos que le dan al coche. Me doy la vuelta, y me dirijo a mi calle para aparcarlo y ponerlo en cuarentena, a ver si es que está resfriado o algo así. Va a cumplir 19 añitos en Febrero, ¡¡debería estar jovial!!
10:35 horas de la mañana. Decido ir en transporte, más concretamente en tren. ¡Puff! Hasta que ha llegado a Atocha el que pasa por Tres Cantos..., y luego, a punto de coger un taxi, porque hasta mi trabajo, no llega nada. Bueno, un autobús que pasa cada 40 min. Al final me ha recogido un hombre que trabaja en el King's College, donde trabajo yo. He llegado, he trabajado tres horas, y las que me falta, las iré recuperando.
Realmente estaba deseando llegar a mi trabajo, porque, seamos sinceros, lo que estresa, no es el trabajo..., ¡¡sino el viaje!!
martes, 25 de octubre de 2005
"Estaba seguro de que vendrías"
¬
“Mi amigo no ha regresado del campo de batalla, señor. Solicito permiso para salir a buscarlo”.
“Permiso denegado”, replicó el oficial. “No quiero que arriesgue usted su vida por un hombre que probablemente ha muerto”.
El soldado, haciendo caso omiso de la prohibición, salió y una hora más tarde regresó mortalmente herido, transportando el cadáver de su amigo.
El oficial estaba furioso: “¡Ya te dije yo que había muerto! ¡Ahora he perdido a dos hombres! Dígame, ¿merecía la pena salir allá para traer un cadáver?”
Y el soldado, moribundo, respondió: “¡Claro que sí, señor! Cuando lo encontré, todavía estaba vivo y pudo decirme: “Jack…, estaba seguro de que vendrías”.
"La oración de la rana" de Anthony de Mello
“Mi amigo no ha regresado del campo de batalla, señor. Solicito permiso para salir a buscarlo”.
“Permiso denegado”, replicó el oficial. “No quiero que arriesgue usted su vida por un hombre que probablemente ha muerto”.
El soldado, haciendo caso omiso de la prohibición, salió y una hora más tarde regresó mortalmente herido, transportando el cadáver de su amigo.
El oficial estaba furioso: “¡Ya te dije yo que había muerto! ¡Ahora he perdido a dos hombres! Dígame, ¿merecía la pena salir allá para traer un cadáver?”
Y el soldado, moribundo, respondió: “¡Claro que sí, señor! Cuando lo encontré, todavía estaba vivo y pudo decirme: “Jack…, estaba seguro de que vendrías”.
"La oración de la rana" de Anthony de Mello
sábado, 22 de octubre de 2005
Soneto de tus vísceras
¬
Harto ya de alabar tu piel dorada,
tus externas y muchas perfecciones,
canto al jardín azul de tus pulmones
y a tu tráquea elegante y anillada.
Canto a tu masa intestinal rosada,
al bazo, al páncreas, a los epiplones,
al doble filtro gris de tus riñones
y a tu matriz profunda y renovada.
Canto al tuétano dulce de tus huesos,
a la linfa que embebe tus tejidos,
al acre olor orgánico que exhalas.
Quiero gastar tus vísceras a besos,
vivir dentro de ti con mis sentidos...
Yo soy un sapo negro con dos alas.
"Soneto de tus vísceras", de Baldomero Fernández Moreno (poeta argentino)
Harto ya de alabar tu piel dorada,
tus externas y muchas perfecciones,
canto al jardín azul de tus pulmones
y a tu tráquea elegante y anillada.
Canto a tu masa intestinal rosada,
al bazo, al páncreas, a los epiplones,
al doble filtro gris de tus riñones
y a tu matriz profunda y renovada.
Canto al tuétano dulce de tus huesos,
a la linfa que embebe tus tejidos,
al acre olor orgánico que exhalas.
Quiero gastar tus vísceras a besos,
vivir dentro de ti con mis sentidos...
Yo soy un sapo negro con dos alas.
"Soneto de tus vísceras", de Baldomero Fernández Moreno (poeta argentino)
miércoles, 19 de octubre de 2005
Siempre habrá un hueco
La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz (Proverbio escocés)
Por una rendija puedo entrever una serie de letras borrosas, donde a ritmo creciente, la tasa de natalidad de las mismas está llegando a ser un pequeño inciso que incrementará mañana mi cansancio. Efectivamente, tengo sueño. Tengo sueño, y además, mis ojos se cierran sin habérselo mandado, y aún así, aquí estoy escribiendo.
Y es que he pasado tiempo sin poder hacerlo, por mi trabajo, mis vacaciones, los problemas de internet que he tenido..., pero eso no importa. Lo que importa ahora es que mi día tiene sólo 24 horas, un tiempo demasiado justo para todo lo que quiero hacer. Eso sí, un hueco de unos minutos para escribiros, no me va a faltar, porque echaba esto de menos, y porque tengo un nuevo sentimiento que me está acompañando día y noche; se llama euforia, y hace que vea todo con ojos brillantes, llenos de ilusión, y lo mejor de todo, es que me siento alegre, y por muy estresante que pueda resultar un día, sólo tengo que pensar en mi "Cuarto Creciente", y al instante, una sonrisa nacerá de mi boca.
Por una rendija puedo entrever una serie de letras borrosas, donde a ritmo creciente, la tasa de natalidad de las mismas está llegando a ser un pequeño inciso que incrementará mañana mi cansancio. Efectivamente, tengo sueño. Tengo sueño, y además, mis ojos se cierran sin habérselo mandado, y aún así, aquí estoy escribiendo.
Y es que he pasado tiempo sin poder hacerlo, por mi trabajo, mis vacaciones, los problemas de internet que he tenido..., pero eso no importa. Lo que importa ahora es que mi día tiene sólo 24 horas, un tiempo demasiado justo para todo lo que quiero hacer. Eso sí, un hueco de unos minutos para escribiros, no me va a faltar, porque echaba esto de menos, y porque tengo un nuevo sentimiento que me está acompañando día y noche; se llama euforia, y hace que vea todo con ojos brillantes, llenos de ilusión, y lo mejor de todo, es que me siento alegre, y por muy estresante que pueda resultar un día, sólo tengo que pensar en mi "Cuarto Creciente", y al instante, una sonrisa nacerá de mi boca.
lunes, 17 de octubre de 2005
He vuelto... ¡revuelto!
Yo creo bastante en la suerte. Y he constatado que, cuanto más duro trabajo, más suerte tengo (Thomas Jefferson)
Un nuevo hola, pequeños seres. Estoy entendiendo mucho al tiempo, porque escribo mientras espero que el cuento vaya deprisa. ¿Os posicionáis en mi acuerdo? Pues he de presentaros las buenas notas que dije en la primera parte que examiné cada dos por tres. Julio, me dijo que el monitor que conservaba a mi abuela, engañó a alguien en un campamento modesto, je, y que el nuevo seguro del pueblo acostó a los niños junto a los caballos de chocolate, que en Jaen las mantas eran religiosas y muy dulces, ya que la leche realizada en los talleres era un manjar para los alacranes que tenían días libres. Un murciélago cantó tres veces a Pepa, que estaba mirando las estrellas en Agosto, y se las quería dar de comer a un avestruz acariciado por la lluvia. La aventura de mi mejor palabra, fue en la playa, visitando apartamentos checos con mi mejor amigo chulo, riéndonos del voley y explotando a gente agradable, como Mon, que aprendió a jugar. Ahora disfruto de la pena y en general, merezco personas que trabajen poco cuando mi tiempo está eufórico.
..., vaaaaleeee..., creo que he de volver a escribir el texto, pero con más tranquilidad, que me trabo..., aquí vuelvo a escribirlo:
Hola de nuevo, personitas. Estoy escribiendo, muy, muy deprisa porque tengo poco tiempo, y mucho que contar, así que, espero que se me entienda. ¿Os acordáis de mis "noposiciones"? Pues he de deciros que me presenté, y que aprobé dos de los tres exámenes de la primera parte, con buena nota además. En Julio me fui de campamento (como monitor, ya sé que parezco un niño de lo bien que me conservo, modestia a parte y es que, como no tengo abuela, alguien me lo tenía que decir, así que he decidio ser yo mismo el que me auto-engañe, je) y fue en Jaen, más concretamente en la Sierra de Segura, en Cortijos Nuevos, que así se llama el pueblo, e hice de todo, a parte de la tarea encomendada de realizar talleres con los niños, acostarles, guiarles en las actividades diversas, etc., en mis días libres, monté a caballo, hice parapente, cogí alacranes y mantis religiosas y probé (varias muchas veces) croquetas de dulce de leche y de chocolate, un manjar como pocos. En Agosto también estuve de campamento, en Madrid, por la zona de Tres Cantos, en Soto de Viñuela, y allí cogí un murcielago, di de comer y acaricié a una avestruz llamada Pepa y estuve viendo la lluvia de estrellas que se anunció. En septiembre, me fui con Mon, mi mejor amigo, a Salou, a un apartamento muy chulo, y estuvimos jugando al voley playa, visitamos y explotamos a fondo Port-Aventura, conocimos gente muy agradable, aprendimos algunas palabras checas, y nos reímos bastante. Ahora estoy trabajando mucho, disfrutando mucho, dispongo de poco, muy poco tiempo para mí, y he conocido personas que merecen la pena ser conocidas. Cómputo general: estoy eufórico.
Ya os iré detallando más cositas, ahora sólo sé que he vuelto, y con muchas ganas, mucha ilusión, muy, muy poquito tiempo, pero ahí estaré, fiel a mi labor de acompañaros en cada una de vuestras melodías. Un beso y un abrazo, mis queridos y apreciados compañeros de orquesta.
Un nuevo hola, pequeños seres. Estoy entendiendo mucho al tiempo, porque escribo mientras espero que el cuento vaya deprisa. ¿Os posicionáis en mi acuerdo? Pues he de presentaros las buenas notas que dije en la primera parte que examiné cada dos por tres. Julio, me dijo que el monitor que conservaba a mi abuela, engañó a alguien en un campamento modesto, je, y que el nuevo seguro del pueblo acostó a los niños junto a los caballos de chocolate, que en Jaen las mantas eran religiosas y muy dulces, ya que la leche realizada en los talleres era un manjar para los alacranes que tenían días libres. Un murciélago cantó tres veces a Pepa, que estaba mirando las estrellas en Agosto, y se las quería dar de comer a un avestruz acariciado por la lluvia. La aventura de mi mejor palabra, fue en la playa, visitando apartamentos checos con mi mejor amigo chulo, riéndonos del voley y explotando a gente agradable, como Mon, que aprendió a jugar. Ahora disfruto de la pena y en general, merezco personas que trabajen poco cuando mi tiempo está eufórico.
..., vaaaaleeee..., creo que he de volver a escribir el texto, pero con más tranquilidad, que me trabo..., aquí vuelvo a escribirlo:
Hola de nuevo, personitas. Estoy escribiendo, muy, muy deprisa porque tengo poco tiempo, y mucho que contar, así que, espero que se me entienda. ¿Os acordáis de mis "noposiciones"? Pues he de deciros que me presenté, y que aprobé dos de los tres exámenes de la primera parte, con buena nota además. En Julio me fui de campamento (como monitor, ya sé que parezco un niño de lo bien que me conservo, modestia a parte y es que, como no tengo abuela, alguien me lo tenía que decir, así que he decidio ser yo mismo el que me auto-engañe, je) y fue en Jaen, más concretamente en la Sierra de Segura, en Cortijos Nuevos, que así se llama el pueblo, e hice de todo, a parte de la tarea encomendada de realizar talleres con los niños, acostarles, guiarles en las actividades diversas, etc., en mis días libres, monté a caballo, hice parapente, cogí alacranes y mantis religiosas y probé (varias muchas veces) croquetas de dulce de leche y de chocolate, un manjar como pocos. En Agosto también estuve de campamento, en Madrid, por la zona de Tres Cantos, en Soto de Viñuela, y allí cogí un murcielago, di de comer y acaricié a una avestruz llamada Pepa y estuve viendo la lluvia de estrellas que se anunció. En septiembre, me fui con Mon, mi mejor amigo, a Salou, a un apartamento muy chulo, y estuvimos jugando al voley playa, visitamos y explotamos a fondo Port-Aventura, conocimos gente muy agradable, aprendimos algunas palabras checas, y nos reímos bastante. Ahora estoy trabajando mucho, disfrutando mucho, dispongo de poco, muy poco tiempo para mí, y he conocido personas que merecen la pena ser conocidas. Cómputo general: estoy eufórico.
Ya os iré detallando más cositas, ahora sólo sé que he vuelto, y con muchas ganas, mucha ilusión, muy, muy poquito tiempo, pero ahí estaré, fiel a mi labor de acompañaros en cada una de vuestras melodías. Un beso y un abrazo, mis queridos y apreciados compañeros de orquesta.
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